José Ángel Armenteros, de frente, con un compañero, sujetando dos ejemplares de perdices rojas.  Foto L.O.ZNuestro compañero José  Angel  Armenteros, premiado con un accésit por el Colegio de Veterinarios de Zamora en el dia de su Patrón San Francisco de Asis 2011 por su trabajo: “PRODUCCIÓN DE PERDIZ ROJA CON FINES CINEGÉTICOS. ANÁLISIS DEL SECTOR. SITUACIÓN EN LA PROVINCIA DE ZAMORA Y PERSPECTIVAS DE FUTURO”, explica su proyecto en un artículo publicado en el Correo La Opinión de Zamora

Cuatro explotaciones se dedican en la provincia a la cría de perdiz roja para caza

Un veterinario autor de un estudio sobre producciones alternativas señala la oportunidad que representan para zonas desfavorecidas

C. G. Cuatro explotaciones ganaderas se dedican en la provincia de Zamora a la cría de la perdiz roja. Se trata de «El Valle» de Santibáñez de Vidriales, «Perdices Molleda», de Muelas de los Caballeros, «La Magdalena», de Santa Cristina la Polvorosa y «Zamorcaza», de Morales de Toro. Son algunos de los datos que aparecen en el trabajo de José Ángel Armenteros sobre la producción de perdiz roja con fines cinegéticos en la provincia, premiado con un accésit por el Colegio de Veterinarios de Zamora.

Natural de La Armuña, en Salamanca, Armenteros cursó el master de Waves en Zamora y desde entonces mantiene una estrecha vinculación con la provincia. El trabajo ha consistido en recopilar información sobre este sector y la historia de las producciones alternativas. «La opción de las especies cinegéticas es una más para diversificar los riesgos y proporcionar rentas a las zonas mucho más rurales, que se están empobreciendo bastante y tiene una media de edad muy mayor». En líneas generales, hay dos sistemas de producción: comprar los pollos de un día, traídos de fuera, para criarlos o tener en la granja las propias parejas de ponen los huevos de donde salen los pollitos. Éstos se colocan en parques con temperatura adecuada, sobre 25 grados, y cuando pasan en torno a tres semanas, empiezan a salir al exterior. Se hacen pollos volanderos, saliendo a los parques de vuelo, con recorridos cada vez más largos, hasta de 200 metros. La alimentación es artificial, hasta que se venden bien para repoblación o directamente para caza. Cada explotación tiene entre tres y un trabajador, según las épocas y las producciones anuales de las más grandes están entre 30.00 y 45.000 ejemplares.

El hecho de que la cinegética sea «un artículo de lujo» hace que la crisis también se esté notando en este sector, aunque a largo plazo puede ser una alternativa muy interesante.